SAN JOSEMARÍA
Hoy es el centenario de la ordenación sacerdotal de San Josemaría ocurrida un día como hoy un 28 de marzo en 1925, el sacerdocio de San Josemaría ha implicado un estilo de cómo ser sacerdotes que se ha marcado en la historia de la iglesia y me parece que igual que muchísimos santos esto ha tenido un impacto muy grande en la vida de otras personas que también han sabido implementar en sus propias vidas estas características.
Resalta por ejemplo la centralidad de la misa en la vida y no sólo como una manera de conectarse con Dios, sino de hacerle a Dios presente en todas las actividades.
San Josemaría hablará del sacerdocio común de los fieles y les dirá que es importante que cada uno ofrezca su trabajo de la misma forma que el sacerdote en su misa.
CENTRALIDAD DE LA SANTA MISA
La centralidad de la misa hace que se convierta en la raíz y centro de la vida del cristiano; hoy inspirados en las enseñanzas y en el ejemplo de San Josemaría nos adentraremos en el valor inmenso de la Santa Misa de la mano de este gran santo vamos a aprender en la misa a tratar a Dios.
Porque en este sacrificio nos dice se encierra todo lo que el Señor quiere de nosotros.
Vamos a pedirle a Jesús que nos ayude a abrir el corazón para disponerlos a dejarnos interpelar por su palabra y por la acción del Espíritu Santo.
San Josemaría nos decía que la misa es un encuentro con el amor de la Santísima Trinidad por cada uno de nosotros, decía la Trinidad se ha enamorado del hombre y desea vivamente morar en el alma nuestra.
La misa actualiza el sacrificio de Cristo en la cruz, es volvernos a conectar con ese instante en que Cristo está muriendo en la cruz, en realidad desde la Última Cena hasta sus últimas palabras cuando expira y dice justo antes: “Todo está cumplido”.
Es un acto de amor del Padre que entrega a su Hijo por nuestra salvación y el Espíritu Santo que nos une a este sacrificio.
En la vida de San Josemaría podríamos ver porque lo así lo señalan muchos de los autores o de sus biógrafos, que vivía la misa con una conciencia de la presencia real de Cristo, para él la misa era el centro y la raíz de su vida espiritual.
DIOS ESTÁ AQUÍ
“Dios está aquí” decía al dirigirse al altar manifestando su alegría y recogimiento. Durante la guerra civil española San Josemaría pasó de la parte republicana a la parte nacional para huir de la persecución y en ese paso se juntaron muchos peregrinos que intentaban huir de la misma situación; entre esas personas había un joven estudiante catalan, que se había juntado con los que estaban cruzando donde estaba San Josemaría y los que le acompañaban.
Este chico llevaba diario en su huida; en sus páginas recoge los momentos que le parecieron importantes, al llegar el 28 de noviembre, escribe lo siguiente: “Aquí tiene luz más emocionante del viaje la Santa Misa sobre una roca y arrodillado casi tendido en el suelo, un sacerdote que viene con nosotros dice la misa, no la reza como los sacerdotes de las iglesias, sus palabras claras y sentidas se meten en el alma, nunca he oído como hoy la misa, no sé si por las circunstancias o porque el celebrante es un santo”.
Así celebraba la misa a San Josemaría, de una forma que la gente que estaba a su alrededor se daba cuenta que algo especial estaba sucediendo, porque él mismo se daba cuenta que cuando celebraba la misa no era él el que celebraba la misa, sino que era Dios mismo.
Y decía que Jesús cuando sube al altar toma su voz y el que pronuncia realmente: “Este es mi Cuerpo y es esta es mi Sangre” es el mismo Jesús.
AMAR, SERVIR, PERDONAR
San Josemaría nos recomendaba a todos encontrar ese valor pedagógico de la misa, siguiendo paso a paso las ceremonias litúrgicas es muy posible que el Señor nos haga descubrir a cada uno en qué debemos mejorar, cada gesto litúrgico, nos recordaba, tiene un significado profundo que nos enseña a amar a servir y a perdonar sino también como una escuela donde aprendemos a vivir como cristianos.
San Josemaría cuidaba muchísimo los detalles de la misa y por eso nos animaba a todas las personas que cuidamos bien la liturgia, que aprendiéramos a celebrar bien la misa los sacerdotes, que se cuiden mucho los vasos sagrados, que todos los manteles y todos los purificadores y los corporales están muy bien cuidados y de hecho les decía a las mujeres que cuidaban eso en los centros del Opus Dei que Dios les vería con unos ojos de cariño más delicado, que les pasaría por alto más cosas por estar dedicadas ellas a ese a ese menester, a ese trabajo tan importante de cuidar los detalles de la Santa Misa.
LITURGIA DE LA SANTA MISA
Por eso podríamos pensar nosotros ¿Cómo prestó atención a los ritos y a las oraciones de la misa? ¿Me esfuerzo en estar más conectado? o participo de forma distraída, ¿Me esfuerzo por aprender los detalles de la liturgia de la misa? ¿Le pido al sacerdote que me explique?, ¿Busco cursos?
Aquí mismo en “Hablar con Jesús” hemos hecho ya varios para explicar algunos detalles para vivir mejor la misa. ¿Cómo puedo aplicar estas enseñanzas en mi vida?
VIVIR MEJOR LA SANTA MISA
Señor, ahora que estamos haciendo este rato de oración pedimos tu gracia y luz para vivir la misa como lo hacía San Josemaría, que lo hagamos como un encuentro de enamorados, como él nos había pedido.
Ningún enamorado dice que no tiene tiempo para estar junto al ser querido y si amamos al Señor con este corazón de carne no habrá prisa por terminar este encuentro, porque parecería que la misa es larga porque nuestro amor es corto.
Hay que encontrarnos realmente con el Señor, acordarnos también de estos pequeños detalles. San Josemaría nos decía por ejemplo, que nos preparemos a comulgar.
Contaba que cuando él era niño le ponían el mejor traje, llevaba la cabeza bien peinada y limpia hasta con un poco de perfume, que son las típicas delicadezas de enamorados.
REZAR POR LOS SACERDOTES
¿Cómo es nuestra comunión con Él en la Santa Misa?
Por eso, es importante profundizar en estas cosas y este aniversario de la ordenación sacerdotal de San Josemaría es bueno para darnos cuenta de que nosotros también tenemos que intentar vivir mejor la Santa Misa y además pedir más por los sacerdotes, pedir que haya numerosos sacerdotes que puedan celebrar la misa bien para todos los fieles, que puedan confesar, que puedan llevar todos los sacramentos pero a la vez que tengan ese esa hambre de tratar al Maestro.
Que tengamos estas ganas de aprender a tratar a Dios, sacerdotes y laicos todos juntos, haciendo de la misa nuestra fuente de toda esta vida interior.
Gracias Señor porque nos has dado a San Josemaría para que nos explique todas estas cosas para que nos llenemos de más fe y te pedimos que sepamos aprovechar sus enseñanzas para conocerte mejor, para estar más cerca de Ti, Señor Jesús, para adorarte como te mereces en la Eucaristía y sobre todo para aprender a llegar a Ti a través de la comunión.
Ponemos estas estas intenciones en manos de Nuestra Madre, la Virgen María, ella nos ayudará a hacer también eucarísticos y a vivir mejor sacerdocio, que todos tenemos, el sacerdocio que de nuestra alma sacerdotal y a los sacerdotes este sacerdocio ministerial que nos ayuda a conectarnos más con Jesús.
Gracias Señora y te pedimos que nos ayudes a hacer nuestras estas enseñanzas.
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