< Regresar a Blog

Orgullosamente colombiana. Felizmente casada. Madre de un pequeño de 7 años que ilumina cada día de mi vida.

3 min

El poder del servicio de la Oración por otros

La oración es uno de los regalos más hermosos que podemos ofrecer a los demás. No hay nada más poderoso que poner las necesidades de alguien en las manos de Dios, confiando en su amor y misericordia

A veces, nos sentimos impotentes cuando un amigo o un ser querido atraviesa momentos difíciles, pero la oración nos recuerda que nunca estamos solos y que Dios escucha cada palabra que sale de nuestro corazón.

Desde hace mucho tiempo, he experimentado la paz y la fortaleza que trae el orar por los demás. He visto cómo personas en situaciones desesperadas encuentran consuelo y nuevas oportunidades gracias a la fe y la intercesión de quienes oran por ellas. La oración nos une, nos hace más compasivos y nos ayuda a amar con mayor profundidad, tal como nos enseñó Jesús: «Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado» (Juan 15:12).

El poder de orar por otros

La Oración de intercesión en la Biblia

Desde el Antiguo Testamento, vemos ejemplos de personas que oraban por otros. Moisés, en uno de los momentos más difíciles de Israel, intercedió ante Dios para que tuviera misericordia de su pueblo (Éxodo 32:11-14). Esto nos muestra que la oración no es solo algo individual, sino una forma de ayudar a quienes nos rodean.

En el Nuevo Testamento, san Pablo nos anima a orar unos por otros: «Ante todo, recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres» (1 Timoteo 2:1). Jesús mismo nos dio el mayor ejemplo cuando oró por sus discípulos y por todas las generaciones futuras de creyentes: «No ruego sólo por ellos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos» (Juan 17:20).

Incluso en su momento de mayor dolor en la Cruz, Jesús intercedió por quienes lo crucificaban: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34). Este acto de amor nos inspira a hacer lo mismo, orando incluso por aquellos que nos han herido.

El impacto espiritual de la Oración por otros

He escuchado muchas historias de personas que han sentido un cambio en sus vidas porque alguien oró por ellas. La oración trae consuelo, fuerza y, muchas veces, respuestas inesperadas.

Orar por otros también nos cambia a nosotros. Nos hace más sensibles a las luchas de los demás, nos ayuda a salir de nuestro propio mundo y a mirar con ojos más amorosos a quienes nos rodean. La oración nos une como comunidad y nos permite sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos.

otros dioses

La Comunión de los Santos y la intercesión

En nuestra fe católica, creemos en la comunión de los santos, lo que significa que no estamos solos en nuestra oración. Podemos pedir la intercesión de la Virgen María y de los santos, quienes desde el Cielo siguen orando por nosotros. También podemos orar por las almas en el purgatorio, ofreciéndoles un gesto de amor y ayuda para que alcancen la paz eterna.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice: «La intercesión de los cristianos no conoce fronteras: por los vivos y por los difuntos, se extiende a todos los hombres, a todos los tiempos y a todos los lugares» (CIC, 2635). Saber que nuestras oraciones tienen un impacto más allá de lo que podemos ver nos motiva a seguir intercediendo con fe y esperanza.

Cómo hacer de la Oración por otros un hábito

Si queremos que la intercesión sea parte de nuestra vida diaria, podemos comenzar con pequeños pasos:

  1. Orar con fe y confianza: Creer que Dios nos escucha y que su Voluntad es perfecta.
  2. Ser constantes: No desanimarnos si no vemos respuestas inmediatas. Ser perseverantes en nuestra oración.
  3. Incluir la oración en nuestra rutina: Al despertar, antes de dormir o en cualquier momento del día, podemos hacer una breve oración por alguien.
  4. Orar en comunidad: Unirnos a grupos de oración o pedir a amigos y familiares que recen por una intención en particular nos ayuda a fortalecer nuestra fe.

JUSTO

Conclusión

Orar por los demás es un acto de amor que nos acerca a Dios y nos conecta con quienes nos rodean. No siempre veremos resultados inmediatos, pero podemos confiar en que Dios actúa en su tiempo y de la mejor manera posible. Que nunca subestimemos el poder de una oración sincera; al interceder por alguien, permitimos que el amor de Dios fluya a través de nosotros y toque corazones de maneras que quizás nunca imaginemos.

Así que, cuando alguien te pida que ores por él, no dudes en hacerlo. Puede ser la oración que cambie su vida y la tuya también.


Escrito por

Juliana Maria Silvestre

Orgullosamente colombiana. Felizmente casada. Madre de un pequeño de 7 años que ilumina cada día de mi vida.

¿TE GUSTARÍA RECIBIR NUESTRAS MEDITACIONES?

¡Suscríbete a nuestros canales!

¿QUÉ OPINAS SOBRE EL ARTÍCULO?

Déjanos un comentario!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


COMENTARIOS

  1. Gracias, me encantó tu artículo. Yo hago una lista de los que me piden o creo que necesitan oración y no dejo de hacerlo porque sé que Dios escuchará mis ruegos.

  2. Iris Contreras de García dice:

    Gracias, me encantó tu artículo. Yo hago una lista de los que me piden o creo que necesitan oración y no dejo de hacerlo porque sé que Dios escuchará mis ruegos.

Regresar al Blog
Únete
¿Quiéres Ayudar?¿Quiéres Ayudar?