ESCUCHA LA MEDITACIÓN

COMO UN NIÑO PERDIDO

Jesús en muchas ocasiones nos habla del Padre. En este rato de oración acudimos al Espíritu Santo para pedir que podamos conocerlo y tratarlo.

Cuando Jesús habla del Padre hay que escuchar especialmente.

«En verdad, en verdad os digo, el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que viere hacer al Padre; lo que este hace, eso mismo hace también el Hijo. Pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace y le mostrará obras mayores que esta para vuestro asombro»

(Jn 5, 19-20).

Es un extracto del Evangelio de este día. Estamos comenzando este mes de abril, este mes en el que celebraremos también la Semana Santa, la Semana Mayor. Y qué bueno mirar al Padre, qué bueno mirar a Jesús que nos lleva el padre.

Y aquí, Señor, nos hablas del ejemplo. Yo me imagino a los papás que tienen hijos pequeños cuando escuchan esto:

«El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, si no lo que viere hacer al Padre».

Hay videos en Internet muy chistosos y numerosos de hijos muy pequeños, bebés que a duras penas se pueden mover o balbucear y hacen lo que hacen sus padres, imitan a sus padres, son muy divertidos, son muy chistosos.

Jesús, ya habíamos visto el trato también que Tú tienes con el Espíritu Santo. Por ejemplo, cuando san Lucas nos dice que fue llevado por el Espíritu al desierto.

También hay que poner atención cuando Jesús habla de su espíritu o del espíritu del Padre o del Espíritu Santo, porque allí nos revela el misterio de la Santísima Trinidad.

Señor, Tú nos vas descubriendo esos misterios luminosos de la relación tuya con el Padre, con el Espíritu Santo. Todo un juego de, sí podríamos llamarlo, obligaciones, obligaciones de amor con el Padre, con el Espíritu. Y nosotros podemos entrar allí para honrar al Hijo, al Padre y al Espíritu Santo.

La expresión para designar al Padre que utiliza Jesús es

«Abba»

(Rom 8, 15),

pero también alguna vez utiliza la expresión para designar al Espíritu Santo: «Rúaj», que significa viento, soplo. Pero cuando Jesús nos quiere enseñar nos enseña a decir Abba.

También nos enseñas a decir:

¡Marana tha!

(1Cor 16, 22).

Por eso el Padre relacionado ahora con la Semana Santa, es bonito comenzar este mes también mirando al Padre, que nos dirijamos al Padre como hijos y dirigirnos al Hijo como aquel que viene a hacerse uno con nosotros.

Marana tha, ven, Señor Jesús, ven y toma posesión de nuestro ser y llévanos al Padre, muéstranos al Padre y haznos ser hijos, porque cuando miramos a Jesús, el título teológico central de Jesús es precisamente el Hijo. Allí se resume la realidad nuclear esencial de su existencia.

Pues, Señor, Abba, muéstranos al Padre, porque queremos imitar al Padre y Tú sabemos que imitas al Padre, es lo que nos dices en el Evangelio de la misa de hoy:

«El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que viere hacer al Padre».

Felipe

TAMBIÉN CONOCERÁN AL PADRE

Bueno, pero ahora como Felipe, Señor, yo te digo: muéstranos al Padre, enséñanos al Padre.

En el Evangelio de san Juan están ahí los fariseos que son más inoportunos. Jesús está hablando que Él es la luz del mundo. Entonces los fariseos le van a decir algo muy fuerte. Le dicen que su testimonio no es válido porque no tiene testigos.

¡Ja, quién dijo miedo! Que no tiene testigos, que Jesús no tiene testigos… y en ese momento apela a su Padre. Entonces Jesús, como si fueras Tú un niño chiquito en un centro comercial perdido.

«Le preguntan: “¿Y dónde está tu Padre?”»

Lo dicen con un tono irónico, como burlándose de Ti, Señor, ¿dónde está tu Padre? ¿Cuál es tu testigo? Tu testimonio no es válido. Y el Señor que va a decirles a los fariseos:

«Si me conocen a mí, también conocerán al Padre»

(Jn 8, 19).

Conozco al Padre, vemos al Padre, escuchamos al Padre.

Pues, Señor, muéstranos al Padre, enséñanos al Padre, llévanos al Padre, háblanos más del Padre. Qué bueno, Señor, poder sentarme contigo y que me hables del Padre, de Dios Padre.

FELIPE Y TOMÁS

Qué maravilla poder sentarse, en un rato de oración, hablar con Jesús del Padre. Porque, Señor, a los apóstoles les pasó lo mismo. Felipe y Tomás te preguntan ya casi al final de tu vida, muéstranos al Padre y nos basta.

«¿Cómo podremos saber el camino?»

Y Jesús, Tú les dices,

«Yo soy el camino, la verdad y la vida».

Eso si no nos cabe duda, porque los apóstoles caminan contigo, te ven, te siguen y descubren ahí todo su ser, todo su existir, todo está ahí, en Ti, Señor, el camino, la verdad de la vida. Pero claro, aprovechas para decirles también

«Nadie va al Padre, sino es a través de mí».

Lo importante es ir al Padre.

«Si me han conocido a mí, conocerán también a mi Padre. Desde ahora lo conocen y lo han visto».

¡Ja! y entonces es cuando Felipe le dice:

«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Y Tú, Jesús, le dices:

«Felipe, ¿tanto tiempo como llevo con ustedes y no me han conocido?»

(Jn 14, 5-9)

Felipe

Ese reproche es fuerte, Señor, yo me lo hago también porque gracias a Dios ya tengo unos añitos siguiendo al Señor, ya tengo unos añitos también como sacerdote.

Este año, el día de mi aniversario de ordenación sacerdotal va a ser muy especial, porque ese día voy a celebrar las primeras Comuniones del colegio. Entonces estoy, la verdad, muy contento, ilusionado que ese día sea solemne. Porque claro, las primeras comuniones del colegio, impartir un sacramento a las niñas y poder celebrar yo ese aniversario maravilloso.

Bueno, Señor, pero muéstranos al Padre. ¿Cómo dices muéstranos al Padre?

«¿No crees que Yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que Yo les digo no las hablo por mí mismo. El Padre que está en mí realiza sus obras. Créanme, Yo estoy en el Padre y el Padre en mí y si no, crean por las obras mismas. En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí, también Él hará las obras que Yo hago y las hará mayores que estas, porque Yo voy al Padre»

(Jn 14, 10-12).

Señor, vamos a seguir en este día haciendo oración, vamos a seguir en caminos de oración, de contemplación y vamos a buscar al Padre, a mirar más al Padre y a imitar al Padre, imitándote a Ti.

Le pedimos a nuestra Madre santa María. Jesús, nos diste también a tu Madre al pie de la Cruz, pues a ella acudimos como hijos para que también nos enseñe a tratar al Padre.


Citas Utilizadas

Is 49, 8-15

Sal 144

Jn 5, 17-30, Jn

1Cor

Reflexiones

Señor, muéstrame al Padre, porque quiero imitarlo y Tú sé que imitas al Padre.

Predicado por:

P. Santiago

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